30/07/2007

Instantáneas

Hoy fui a dejar a Andrés al trabajo. Hacía un frío de pedos, salía vapor al hablar.

Nos vamos por corrientes hasta el Obelisco y de ahí tomamos la diagonal Roque Saez Peña, hasta Florida, que es peatonal. Ahí estamos a dos cuadras, que aquí en el centro es como decir que fueran tres o cuatro.

De ida, el relato de cómo no atracaron a David, uno de los chicos de la casa: De noche, alguna esquina, esperando colectivo. Dos hombres se le acercan y le piden dinero. -No tengo dinero. Lo miran, de arriba a abajo y uno de ellos lo enfrenta: -Pero está muy arregladito, algo debe tener.
Intercambian otro par de frases y empiezan a registrarlo. Él protesta: -Che, déjenme en paz, estoy trabajando. -¿Ah, sí? ¿Y en qué trabajás? -¿Y vos en qué creés que trabajo si estoy en una esquina, de noche, sin dinero y todo arregladito? El hombre todavía insiste: -Pero por aquí no pasan mujeres... -Es que no trabajo con mujeres. Esto seguido de los gritos del hombre: -¡Me das asco! ¡Me das asco! ¡Sos una puta!
Lo dejaron en paz.

De vuelta, un par de cosas de apuntar:

Salida de un teatro. Alguna obra para niños, o quizás una película, anunciada por una niña-cómic de pelo rosa. Niñas con pelucas rosa, vestidas de rosa, de la mano de sus padres. Todas iguales, unos ocho años en promedio, pelucas de pelo lacio y brillante, hasta los hombros y con capul. Vendedores de pelucas rosa por toda la acera. Y diademas de estrellitas. Y capas rosa.

Corrientes y Libertad. Me topo con una marcha. Otra. Una de las tantas que hay en Buenos Aires. Cada semana oigo al menos tres. Gente con pancartas. Fotografías impresas con el nombre debajo. Pancartas que piden justicia. Camino a contracorriente (a contraCorrientes), leyendo los avisos. ¿Pero quiénes eran? Aquí no hay secuestrados, al menos no tantos de forma oficial, porque cuando se habla de la desaparición siempre lo acotan al final con un "pero debe haber un montón". Más de uno, al menos.
De pronto alguien me grita desde la acera: -¡Cromañón! Me le acerco y el hombre le pregunta a un muchacho que va en la marcha si son los de Cromañón. Pienso que la mirada del joven es dolorosa. Pero lo confirma, son los familiares de los jóvenes que murieron en Cromañón, que no es un hecho desconocido para ningún argentino, lo llevan vivo en la sangre. La silenciosa marcha se aleja. ¿Otra?
Le pregunto al hombre por qué ellos no llevan, como todas las demás marchas que he visto, una hilera de policías que atraviesa la calle caminando detrás de todos. Me dice que no hace falta, porque se sabe que si se hace un quilombo, se protegen entre todos, están todos juntos, se apoyan entre sí. Además, ¿quién les va a armar un quilombo, a ellos?

1 comentario:

Quike dijo...

Oye, verifica esta dirección: www.lazytown.com y mira si la niña de pelo rosa es igual a la que allí aparece. de ser así, se llama Stephanie, y es una protagonista de Lazy Town, un programa de TV del Canal Discovery Kids. Cuando vuelvas, pregúntale a Sammy. Él te dirá más información.