27/07/2007

Noche de viernes

El frío no ha cedido, como nos hizo creer hace una semana. El sol brilla a diario, y te deslumbra mientras el viento helado te congela la cara. Andrés fue hoy a su primer día de trabajo empacado en una chaqueta gruesa, gorro, bufanda y guantes. El trabajo, que consiguió en tres días, queda a cinco cuadras de la casa, que ya pronto no será nuestra casa. Oficialmente lo llaman "operador de chat" y su tarea es conversar vía celular con gente en Miami sin revelar que realmente está en un computador en Buenos Aires. Seis días a la semana, seis horas diarias. El día franco lo puede escoger él, así como escogió el turno nocturno. Todavía no regresa, así que no sé cómo le habrá ido.

Por mi parte, y por pasar el tiempo, o por hacer algo en la noche de viernes en que todos salen menos nosotros (la vida de rumba es una larga sucesión de fiestas iguales) asistí a una charla sobre el poder místico del canto. Un señor que estuvo en un monasterio de grecia hace años y que ahora ofrece charlas gratis en un centro de yoga a dos cuadras de Corrientes nos habló de la musa griega, de la verdad que se hace visible a través del canto y de la belleza que revela la verdad. Yo quería cantar, pero el asunto era teórico, así que me devolví las seis cuadras hasta la casa cantando una canción de Aterciopelados que aquí no han oído ni en curvas, animada por la convicción de que todo hombre puede cantar. Nadie me hizo demasiado caso, pero el frío cedió ante mi buen ánimo.

Ahora escribo esto en el cuarto calentado a duras penas por nuestro mini calefactor, imaginándome que tenemos una estufa de leña, como la que había en el centro de yoga junto a la réplica del Pensador, de Rodin. Él lo situó, en su conjunto de esculturas, coronando la entrada del Infierno.

1 comentario:

pastor dijo...

El frío es pasajero y es mejor sentir el frío físico, que el que se nos adentra cuando sentimos la falta de algo. Co igual confianza que al principio, ya encontrarán una morada mejor y verán que a la final Naty les está haciendo un favor. No hay mal que por bien no venga, reza el refrán y ocurre la mayoría de las veces. Exótico el trabajo de Andrés, al conversar vía celular, y hacer creer que se trata de un chat. Es mas o menos lo que entendimos, y se trata de colocar el avance de la técnica al servicio del mercadeo. Interesante, pues suena como el inicio de los grandes vendedores. Lo del canto, lástima que fuera teórico, pero igual cantaste en la calle y eso es igualmente válido como cuando se baila sin importar la audiencia. El frío cedió al embate de una melodía salida del corazón. Felicitaciones y sigue igual que la vida nos ofrece problemas pero el Altísimo nos ayuda a solucionarlos.