14/03/2007

Laberinto comercial

La Paz es el paraíso de los compradores compulsivos. No se puede salir a la calle y regresar al hostal sin haber comprado nada. No hay calle sin puesto callejero y tienda, aunque uno y otra vendan productos de lo más dispares. Y hay una calle para cada especialidad, llena tanto de unos como de otras que ofrecen, esta vez, lo mismo: ropa, productos de plomería, mercado, frutas. Hay una zona especial en el centro que se llama la Calle de las Brujas, lleno de tiendas donde ofrecen cosas para rituales, hechizos, sahumerios, magia de varios tipos... se consiguen fetos de llama disecados, palosanto, inciensos, vino para rituales, muñequitas de trapo, y pueden imaginarse lo demás.
Bolivia mantiene la impresión que nos dio de ser un país calmado. La gente, si se le saluda y se le habla amablemente, son tremendamente atentos, y se esmeran en que encuentres lo que estás buscando, aunque no siempre son claros en sus orientaciones. Esta mañana vi un trancón que se armó en unas callecitas angostas como las de La Candelaria(*) y la gente se portó de lo más paciente, nadie pitó, nadie se despelucó.
Andrés y Sonia decidieron que no hay nada más barato que La Paz y ahora ambos tienen algo de ropa nueva, y se van a fabricar otro par de cuadernos. También estuvieron haciendo experimentos con la caligrafía, escribiendo sobre polos blancos con acrílico para tela. Fue todo un éxito.
Y definitivamente, no creemos que se consigan cosas más baratas que aquí, un poncho tejido artesanal puede valer el equivalente de entre 10 y 35 mil pesos, según la calidad. Y no es mala, en verdad. Sin hablar de productos de mercado normal, y un montón de comida. No hay cuadra sin un puesto de comida, pasteles, panes, jugos, secos, sopas. Se dirá que esto es una larga lista de enumeraciones, pero eso es lo que sucede cuando sales a la calle en La Paz. Los ojos no descansan, pasando de un puesto a otro, de una cosa a otra. Se puede uno perder por horas mirando cosas, pendejadas y no tanto, cosas que querrías, cosas que no necesitas, cosas que te gustaría tener, cosas que no tienes idea de qué son, sobre todo comestibles, cosas, cosas y más cosas. Mañana iremos a El Alto, porque nos contaron que estaban en feria y se podía conseguir ropa muy-muy barata. Esto es, una chaqueta, o una falda en 2 bolivianos (alrededor de 500 pesos). No lo podemos creer, y por eso vamos.
Las cholitas te venden de todo, y todas andan con sus faldas repolludas, unas sobre otras, sus zapatos de plástico transparente, como si fueran de charol, sus sombreritos que no les encajan en la cabeza y apenas se sostienen. Negociar con ellas no es muy fácil y los precios ya son de por sí bajos. Si acaso te dejan pedir el aumento, para que te den un poco más de jugo, o de naranjas, o de arroz, simpre al menudeo.
El Carretero, el hostal en que nos hospedamos es estilo viajeros como nosotros. Es difícil quedarse ahí sin conocer gente nueva. Las paredes de los cuartos están llenas de inscripciones en todos los idiomas, escritas por toda la gente que se ha hospedado aquí. Y en verdad no somos muy diferentes, a los dos lados del mundo. Es de lo más económico que se consigue aquí, con baño compartido, pero iluminado y considerablemente limpio para los estándares de lugares así. No se puede lavar ropa pero sí cocinar, y el servicio de lavandería es muy barato. Sandra, la encargada, cose con tres puntadas los pares de medias para no confundirlos luego.
Entre todo este laberinto mercantil, conseguimos al fin el cable USB para la cámara. Nos costó 60 bolivianos, así que, Sebastián, de acuerdo al cambio, nos debes unos 15 soles (ya nos habías dado 10). Nos veremos en Bélgica. Así que ya estamos subiendo las fotos atrasadas. No sé si las logre todas hoy, porque tal parece que no caben por el cable. Y porque Andrés me espera pronto, para asar un pedazo de carne y cocinar unas papas con hogao, que es una de nuestras comidas favoritas de cocina comunal. Combinación ideal de facilidad y cheveridad.
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* Valga decir que en general nos ha parecido que las ciudades latinoamericanas son muy parecidas, tienen zonas similares y hasta calles que parecen iguales.)

4 comentarios:

Carmen Lucia dijo...

Por la fotos se ve que todo es bastante pintoresco. Tambien me parece que esta bastante limpia la ciudad. verdad?. Aprovechen los buenos precios para tirar lo que ya no sirve y seguir viajando livianos. Que sigan disfrutando del recorrido con buen viento y buena mar.

Besos

Carmen Lucia

anadelis dijo...

Me he deleitado con los paisajes tan hermosos de la Isla del Sol. Afortunados ustedes que los vieron de primera mano, pero para nosotros fueron los 60 Bolivianos mejor invertidos. Son muy curiosos los mercados de Bolivia, aprovechen. En la única foto de Sonita se ve como triste, es como si extrañara a Tota. No hay fotos de Andres, o de los dos.
Que el Angel Guardián los siga acompañando.
Abrazos para los dos.

clara maria dijo...

hola jovenes, increiblemente me parece que estan mas contentos en bolivia que en cualquier otro lugar, o fue que los dejo super cansados peru y machu pichu ?, demasiados imprevistos o demasiado campo, no se de todos modos que bueno que les guste ( a mi me gustaria conocerlo ), disfrutenlo al maximo, las fotos geniales yo le he ido imprimiendo cada cos que escriben a los papas y en verdad se las gozan cantidades, se rien y comentan cualquier cosa que ustedes dicen y por mi parte, religiosamente entro todos los dias al blog. no los olvido ni un momento, besotes y no compren cosas que no puedan cargar por ahora es el consejo de juliana.
clara

pastor dijo...

Hola otra vez. Esta Paz es en realidad lo mas parecido a un San Victorino, y a uno le parece que no es tan tranquilo, pues si hay algo por donde se deba ir con los ojos abiertos es justamente por San Victorino. Los paisajes, ya lo han dicho, espectaculares. Felicitaciones por los ángulos que nos ofrecen ya que nos deleitamos viendo en diferido lo que ustedes ven en vivo y en directo. Qué bueno que hayan encontrado un país barato. Hay que aprovechar y estrenar, ya que Chile es el opuesto y pueden dejar de comprarles a los australes. Continúen su periplo en paz y unión con la naturaleza, que como lo mencionamos hace rato, es el mejor espectáculo y es gratis. Un abrazote.