12/06/2009

Adiós a Buenos Aires

La temperatura está comenzando a subir. Ya se puede estar en la calle en un restaurante, caminar de noche. Ponerse menos ropa. Los ánimos parecen más alegres y algunas flores se adelantan. Ya todos queremos dejar atrás las bufandas y una noche fresca ya nos sienta bien.
Salimos a camnar por caminar. Ahora disfrutamos mejor de la ciudad, de lo que hay aquí y solo aquí. ¿qué de Buenos Aires?

Bogotá

Bogotá es amplia y bajita, los cielos se ven en el horizonte y el sol pega desde arriba y desde los lados. Es fría, pero no hace frío. Es grande, pero no inabarcable, y siempre están los cerros como centinelas que ayudan a conservar el rumbo.
La ciudad no ha cambiado, pero se ve diferente.

11/10/2007

No estaban muertos

Ni andaban de parranda. Pero llegar a organizarse ha tomado toda nuestra atención. Queremos empezar un negocio propio en Colombia, escasos de fondos y repletos de ideas. Eso nos ha ocupado los últimos días.
Me gusta vivir aquí, ver la gente desde lejos, sentir el silencio, que la noche sea noche y todos duerman.
Una ciudad que nunca duerme vela el sueño de todos, la ciudad los gobierna (como la mano que mece la cuna). Imagina esa ciudad que no duerme, jamás descansa, está siempre despierta, sin los ritmos de regulación del sueño y la vigilia. No para nunca, no se detiene, no existe el silencio en ningún lugar público.
Pero Bogotá silenciosa duerme cuando yo duermo y no induce sueños citadinos en mi mente.

2/10/2007

Aprendiendo a empezar

Estamos de vuelta y nos encanta. Deleitarnos con el clima tropical, el sol despertándonos (con esfuerzo todavía en este mini jet-lag que nos aqueja), la comida con calor de hogar, las arepas y las tiendas que venden de todo, la gente sonriente y la eterna primavera.

Hoy empezamos a concretar lo que todavía es abstracto, un paso a la vez. Apendiendo más y más cosas, con un futuro nuevo y una oportunidad para cambiar, para crecer, para seguir la aventura.
Lo que bien empieza bien acaba.

25/09/2007

Volvimos!

Hola, gente.
El avión nos trajo sanos y salvos. Contra todos los pronósticos, nos cupo todo en la maleta (apenas 5 kilos de más que no fueron problema). Acabamos de llegar, ni siquiera hemos desempacado y no tenemos ni siquiera una idea remotamente clara de lo que serán los próximos días. Yo todavía me siento un poco en estado de shock, de modo que no me extenderé en detalles, estamos cansados pero felices de estar de vuelta en nuestro país.
Colombia es maravillosa.
Y no vayan a creeer ahora que este blog se acaba porque volvimos, no señor, porque el viaje una vez empieza, nunca termina. Sigan pendientes.

20/09/2007

Empacando

Estamos haciendo maletas (quizás con más tiempo del que acostumbramos normalmente). Estamos clasificando en "lo que toca llevar", "lo que queremos dejar", "lo que se podría dejar", "lo que se lleva si cabe", etc. Quizás son muchas clasificaciones.
Nuestro principal componente en peso son libros que debemos acomodar con la ropa y demás menaje hasta completar 60kilos de peso en bodega (por los dos). En esas estamos. Y tratando de conocer trozos de Buenos aires que se habían quedado por fuera. Y esperando que escampe porque ha llovido todo lo que secó en invierno. Y cacharriando mucho en el computador. Y comiendo carne.
Hay fotos nuevas en flickr, en compensación por la brevedad del presente.

12/09/2007

Ah, me olvidaba!

Decidir las cosas es hacerlas. Nuestro viaje a Colombia se concretó de repente y en dos semanas estaremos pisando suelo bogotano. Para plantar en tierra colombiana nuestros sueños. En efecto, nos volvemos en avión para mantener la excusa siempre vigente de querer volver a Bolivia y Perú en cuanto hayamos conocido lo que no conocemos todavía de Colombia.
Que los ángeles nos protejan a todos.

Hay fotos nuevas en Flickr

Una pequeña muestra, de un día de ocio que me dí, de dejar de pensar tanto (¿o por qué creen que no he vuelto por aquí?)
Bueno, un vistazo a las fotos del fin de semana, caliente como Villeta. Yo pensaba que el paso del invierno al verano a través de la primavera era una cosa gradual. Pero se calentó, de repente, tres días de calor y humedad, con bastante sol en medio y la preocupación general de la gente que empieza a especular cómo será el verano si esto es todavía invierno...
Una bendición, en todo caso, después de meses de pulóveres y pantalones que hicieron retroceder mi bronceado (snif).
Y ahora, ayer y hoy, declaramos encierro frente a la pantalla porque ha llovido al menos cada tres horas, si no de continuo. Humedad y un poco de frío se cuelan por el patio semicubierto (en casa llueve más que afuera). El gato se la ha pasado encerrado con nosotros durmiendo en todas las posiciones imaginables como solo los gatos saben hacer.
Benditos sean.

6/09/2007

Más de eso

La temperatura está comenzando a subir. Ya se puede estar en la calle en un restaurante, caminar de noche. Ponerse menos ropa. Los ánimos parecen más alegres y algunas flores se adelantan. Ya todos queremos dejar atrás las bufandas y una noche fresca ya nos sienta bien. Salimos a caminar por caminar. Ahora disfrutamos mejor de la ciudad, de lo que hay aquí y solo aquí. ¿Qué de Buenos Aires? La primavera se acerca, y sin tanto saco encima, se pueden tomar decisiones importantes.
¿Y ahora qué? Empezar otra vez. Mientras tanto. Quizás. Podría ser. Pensándolo bien...
Caminamos por el jardín de senderos que se bifurcan, y a cada paso de nuestra marcha se presentan opciones, como en un ramillete. No son opciones buenas o malas, ni hay en ellas buenas o malas decisiones. Son simplemente caminos distintos. Pero no importa el camino que se empiece a recorrer, porque todos los caminos son iguales. Importa el recorrido, importa lo que tu corazón te dice que hagas, los caminos que tienen corazón.

Como dice una canción de Bunbury:
No sé si nací para correr,
pero quizás sí que nací para apostar.


Dejarlo todo y aventurarse a un futuro incierto. Detenerse y comprometerse con un lugar. Las dos posiciones tienen sus riesgos, sus compromisos propios, sus probabilidades e improbabilidades. Pero se trata, en últimas de estar siempre de viaje. ¿Hay tiempo? Aprovechémoslo, entonces. ¿No hay dinero? Y, ¿qué querés que te diga? Cruzados de brazos no nos vamos a quedar. Queríamos viajar, y estamos de viaje. Todo viaje es maravilloso, bello y alucinante.

Nos despojamos de peso en nuestro equipaje, cosas que no sabíamos que iban ahí, que pesaban más que todo lo que llevábamos. Y después (así dicen aquí) están todas las cosas que pasaron, las cosas y la gente. Que pasaron y que nos pasaron, nos cambiaron, ampliaron nuestra perspectiva. Sobre lo que queremos. Sobre lo que es importante. O lo que vale la pena. Sobre la felicidad y las pequeñas felicidades. Pensamos (hasta el cansancio) y nos re-pensamos.

De viaje, estamos. Lo estamos de todos modos ya que, una vez inicias el viaje, no hay retorno posible. No somos los que éramos antes, ni hace un año, ni hace un mes. La vida avanza sin detenerse a esperar que terminemos de pensar en ella (como lo decía John Lennon, ya nos lo habían recordado por aquí), y aunque nos quedemos quietos en un lugar, cambiamos y crecemos de muchas maneras. Cuando salimos de Colombia, dijimos que por lo menos estaríamos de viaje un año. Nunca pensamos que en tan poco tiempo se pudieran vivir tantas cosas ni que cambiáramos tanto. El viaje ha superado todas nuestras expectativas, nos ha enseñado más que cualquier profesor. Pensamos que necesitábamos mucho tiempo para tener un propósito claro al regresar y sucedió que reconfiguramos nuestras historias en meses.

Ahora sabemos que el viaje no es tan difícil como pensábamos, que para irse basta con decidirlo e irse. Queremos seguir viajando, largo y corto, cerca y lejos, jóvenes y no tanto, porque los viajes alimentan el alma y rejuvenecen el cuerpo. Ahora es tiempo de estar en un lugar, de concentrarse y trabajar en nuestros proyectos, en nuestras propias vidas y en posibilitar esos futuros viajes. Si es para errar, cualquier lugar es bueno, en todas partes. Pero si es para quedarnos, Colombia es nuestro favorito.

1/09/2007

Más de por aquí

Fotos del trole tramo bonaerense, tomadas por David Pérez aquí:
http://www.flickr.com/photos/davideperez/891119053/in/photostream/
Buenos Aires no deja de sorprender.

30/08/2007

Sobre ciertas determinaciones

Por un lado podría decir que es Buenos Aires, la ciudad de la furia que escuchábamos siempre de labios de Cerati, Fito o Charly, en canciones que no suenan igual una vez que estás acá. Y el tango que te hace suspirar por amores propios pero en tierras lejanas. Han sido días maravillosos, Buenos Aires, y sé que el invierno  no es tu mejor época. Semanas enteras de frío. Los pies fríos todo el tiempo que estén lejos del sol o de una estufa. Y sí, ya llegará la primavera, eso queremos, despedirnos por las buenas, porque luego viene el verano, del que a nadie he oído hablar bien. Si ser puerto era tu mejor razón para existir, bien podrías comportarte como tal y no dejarnos sin tienda a las 10 de la noche, sin variedad de hortalizas cinco cuadras a la redonda de cualquier avenida principal, sin red de internet wi fi pública en el centro, sin más opciones en el supermercado que fideos con tuco. Hay quien dice que esta es una ciudad que se ama y se odia al mismo tiempo, pero a mí no me gustan los amores tormentosos, me parece que lo dejan a uno vuelto nada.
Así que, mi Buenos Aires querido, te decimos adiós por muchas razones. Ahora me acuerdo de cuatro, por ejemplo:
porque ya hicimos las cosas que vinimos a hacer aquí (más bien rindió),
porque la suerte no ha querido que enganchemos en estas tierras (aunque lo intentamos, y la terca vehemencia no me parece necesariamente una virtud),
porque de todos modos nos va a tocar trabajar duro, aquí o en Cafarnaúm, para que empiecen a funcionar los proyectos que se han cristalizado en estos meses. (Si vamos a trabajar, que sea en algo que nos guste, y si así ha de ser, en una tierra que nos guste. Algo chiquitico, de nuestro tamaño, donde todo quede más cerquita, donde salir de la ciudad sea más fácil y más evidente, donde el frío dé paso a días soleados así como el verano deja colar días nublados ),
y porque si hemos de invertir en algo, que sea en nuestro suelo que necesita gente con ganas de trabajar.
Sí, nos volvemos. Lento o rápido no lo sabemos, quedan muchos kilómetros por el camino, pero vamos rumbo al norte. Apenas un par de meses acá para empacar maletas y marchar.

22/08/2007

Después de La Plata

No es el mismo Mar del Plata, para contestar a una pregunta. Lo que pasa es que como estamos al lado del río de La Plata, aquí todo tiene que ver con eso. La Plata queda a una hora y media de Buenos Aires en tren sin calefacción, lo que hace que parezcan dos horas o más.
Nos hospedó Luis Gustavo Urzúa, un cantor de tango que salió de Bahía Blanca, pasó por Buenos Aires y, como a muchos, la ciudad lo sacó a tierras más tranquilas. Vive en La Plata hace varios años, da clases de música en la universidad y tiene un dúo con un guitarrista. Nos enteramos de cosas tan increíbles como que, hace cinco años, Buenos Aires no era tan turística como ahora. La crisis de la moneda desató una avalancha de extranjeros que llenaron la ciudad de restaurantes, cafés, tanguerías y tiendas de música y souvenires. El tango explotó y ahora se consigue en cualquier esquina (lo que hace que encontrar algo de calidad no sea tan fácil).
Pero estaba hablando de La Plata. Es una ciudad pequeña y tiene la particularidad de haber sido diseñada por los masones. En el plano de la ciudad se ve el cuadrado central que contiene la ciudad en sus orígenes (ha crecido desordenadamente fuera de ese cuadrado), con el símbolo masón de la escuadra y el compás sobre un triángulo. Básicamente se trata de una cuadrícula atravesada por varias diagonales principales que hacen que el transporte por la ciudad sea rápido.
Hay varias plazas, un bosque grande con zoológico al estilo de Mendoza que la lluvia no nos dejó disfrutar, muchos árboles que en primavera se deben ver espectaculares, y un ambiente tranquilo. La Catedral es uno de los atractivos turísticos, grande (sobre todo alta) de estilo neogótico (tipo Lourdes en Bogotá), pero terminada recientemente. Es la primera iglesia que conocemos que tiene un café restaurante en la planta baja (para entrar a la iglesia se suben unas escaleras). Hay acceso al restaurante desde la calle, o desde el interior de la iglesia. Hay una escultura de un arquero en la plaza que apunta directamente a la iglesia, cortesía seguramente de los masones.
La Plata es una ciudad universitaria, por lo que en la noche siempre hay cosas para hacer. Sin embargo, nosotros hicimos plan "privado" de visita en la casa de Elisa, la novia de Luis. Ella comparte apartamento con otras dos amigas de cuyo nombre no puedo acordarme. Nos abrieron las puertas para pasar una velada muy divertida conversando de todo un poco y asombrándonos un poco de cada cultura, la argentina y la colombiana. Comimos hamburguesas, tomamos cerveza y nos enteramos que no somos muy diferentes.
Gracias a Luis, a Elisa y a sus amigas (¡les quedamos debiendo la cerveza!).
Cosas para apuntar de La Plata: La ciudad es re-tranqui, como dicen aquí. Todo es más barato que en capital. Hay mucho verde y poco trancón. Hay que volver en primavera. Y bueno, hay fotos de casi todo esto en Flickr (click aquí).

18/08/2007

La Plata

Hoy nos vamos a La Plata, a una hora y media de Buenos Aires, a pasar una noche allá. A salir de esta ciudad asfixiante. A sentir el frío en otras calles. Yo tengo sueño, y El Andy también. Buenas noches. Hablamos al volver.

15/08/2007

Mientras pasa el invierno

Han sido días pesados, de búsqueda de trabajo, de toma de decisiones, de inicio de proyectos nuevos. Salimos del centro, y en Boedo las cosas parecen marchar mejor. El gato sigue siendo un maleducado, es verdad, se sube encima de todo, se mete en cualquier parte, a veces nos desespera. Pero esta casa es más nuestra, y todos somos más compatibles.
Parece que el renegado diseño gráfico nos va a mantener por estos meses mientras decidimos si queremos pasar el verano aquí. Al menos hay intenciones de trabajos free-lance, que es más de lo que había antes. Y la primavera se acerca con un brillo de esperanza.
Hay fotos nuevas aquí.

12/08/2007

Mataderos

Estuvimos en la feria de Mataderos. Había muchos artesanos de cosas típicas argentinas, recuerdos, mantas, cosas de cuero. Y grupos que tocaban en una tarima presentados por un gaucho que pugnaba por volver a las raíces. Sambas de tamboras y gauchos de sombrero. Bailes que, vistos en conjunto, parecen bailes de salón, todas las parejas haciendo el mismo paso, levantando los brazos, girando y aplaudiendo al mismo tiempo. El gaucho me saludó y todos los asistentes se enteraron de que era colombiana y bogotana y que llevaba tres meses en Buenos Aires, estudiando y viviendo. Aplausos generales, charla con gente de otras nacionalidades. Nos reímos montones, Leticia, Lucie, Conrado y yo.
Desayunalmuerzo tardío en una parrilla típica, milanesas, tapa de asado, fritas, eso es lo que me gusta de esta ciudad. ¿Viste?
Algo de fotos de la feria, creo, por acá.

Ezeiza

Ayer fui a recoger a Leticia al aeropuerto Ezeiza. Viajó desde Bogotá y será nuestra vecina de cuarto. Tomé el colectivo 86 que, después de una hora y media de viaje, debía dejarme en Ezeiza. Me percaté que no tenía suficientes monedas y tuve que bajar, cambiar moneda y tomar el siguiente bus. Pagué $0.80 y no le dije nada al conductor. Al cabo de hora y media de recorrer calles en provincia, llegamos a un parqueadero en la mitad de la nada, rodeado de casas bajitas y poca actividad en las calles. No parecía haber mucho aparte de la gente que vivía allí. -Yo llego hasta aquí, me dice el conductor. Resulta que Ezeiza es el destino de otro ramal de la línea 86. Como yo no informé mi destino al subir, no me enteré de mi error. Debo regresar media hora de viaje y tomar entonces el colectivo correcto. Otro conductor acepta llevarme gratis de vuelta hasta la rotonda. Tomo el 86, esta vez con destino Ezeiza. Resulta que el viaje vale $1.25. En monedas sólo tengo $0.90 (el viaje normal cuesta $0.80). Nadie en el bus tiene para cambiarme $5 (de hecho, nadie tiene nunca para cambiar billetes). Un porteño me dona $0.50.
Llego a Ezeiza con una hora de retraso. Justo a tiempo para alcanzar a Leticia y devolvernos (¡sí!) en taxi. Qué bueno es volver a casa.

7/08/2007

Se llama Arigato

Se sube encima mío, sobre los hombros. Se me sienta en el regazo. Me quita el puesto cuando me levanto. Ataca mis pantorrillas. Se sienta sobre el teclado cuando no lo veo. Hace equilibrio sobre la torre de libros allá atrás. Juega con todo lo que se deje mover. Se mete en el cuarto aunque cierre todas las puertas y ventanas. Hace ruido. Duerme sobre mí por las noches. Se acuesta enfrente del calefactor. Saca la basura de la bolsa.
Y se llama AriGato.

6/08/2007

Más en casa

Nueva casa, nuevo barrio, nueva gente, nuevo gato. Ahora vivimos en Boedo, más lejos del centro, menos edificios de diez pisos, menos ruido. Ya no somos tan mòviles como hace tres meses y los taxis en esta ciudad no son tan chéveres cuando llevas un colchón. No quisieron llevarnos con todo y tuvimos que traer en el subte (bajar escaleras, subir escaleras, hacer trasbordo, bajar escaleras, subir escaleras) la mitad de las cosas para no parecer un trasteo.
Nueva casa. El gato se me enreda en las piernas cada que quiere, tenemos calefacción en el cuarto, y todo está lo suficientemente desordenado como para sentirnos cómodos. Nadie nos ha preguntado demasiadas cosas. Sí, es más pequeño, menos luminoso, menos central, pero me siento más en casa.

2/08/2007

Mucho sermón y poco pescado

Anoche, que coincidencialmente estábamos todos los de la casa, se hizo un encuentro grupal, para permitirnos escuchar y ser escuchados sin juicios. Yo aprendí dos cosas: uno, que a esta casa le sobran los encuentros grupales (meditación los miércoles, yoga los lunes, rei-ki cada tanto, fiestas y amigos comunes), pero le falta comprender y aceptar la individualidad. Vivir en comunidad no es compartir un espacio común con el otro, sino aceptar al otro en sus particularidades. Sólo así se puede construir un puente común, que tiene un apoyo en cada mundo individual. El encuentro se teje, no se impone. El respeto se merece, no se exije. Lo otro que aprendí es que el abuso de autoridad se perpetúa por la complacencia de los propios abusados. Sufrir y callar. He ahí el germen de la dictadura, o del cáncer. Y veo que la religión a veces disfrazada de mística, alimenta el abuso, venera el sufrimiento como algo deseable y grandioso, porque hay que sufrir para ganarse el paraíso.
¿Pero es que la vida tiene que ser un camino tortuoso para superarnos, para constantemente perfeccionarnos, para esforzarnos en interminables procesos internos? ¿Acaso no somos ya perfectos? ¿No somos, o eso dicen, una "perfecta imagen de la divinidad"? Entonces ¿por qué no dejar que ella se exprese a través de nuestras diferencias, con lo que nos hace ser nosotros?
Y bueno, ya no digo más, porque esto se está volviendo, también, un sermón. Que cada quien siga el camino que eligió.